Comparativa PDA vs Rogallo

paracaidas-pda-rogallo

Una de las prácticas que realizamos durante el pasado curso SIV de seguridad en parapente consistió en lanzar y abrir en vuelo nuestros paracaídas de emergencia. Las aperturas las hicimos, como el resto de las prácticas de vuelo, sobre el agua, para amortiguar nuestra caída.

Algunos pilotos llevaban instalados paracaídas tipo PDA y otros el tipo Rogallo, así que pudimos comprobar en vivo y en directo las diferencias entre ambos modelos.

En este artículo, vamos a intentar comparar ambos tipos de paracaídas de emergencias.

El paracaídas tipo PDA (Pull Down Apex) es una evolución del antiguo paracas semiesférico, que tiene unas líneas centrales que hunden la válvula central, con lo que se consigue igual resistencia con menor superficie.

El paracas tipo Rogallo toma su nombre de su inventor, Frances Rogallo (1912-2009), que diseñó alas flexibles de tela, que planeaban y eran dirigibles, y en el que muchos ven el origen del parapente.

La primera y principal diferencia entre ambos modelos de paracaídas es precisamente esto: el PDA no es dirigible, cae en vertical, derivado por el viento, mientras que el Rogallo puede planear un poco y dirigirse en dirección.

La posibilidad que da el Rogallo de evitar caer en una zona potencialmente peligrosa (cables eléctricos, rocas, una carretera,…) es ya de por sí una gran ventaja frente al sistema PDA.

Pero para que el Rogallo sea dirigible y planee es necesario que el piloto libere el parapente, desenganchándolo de la silla, evitando que interfiera con el paracas. Si no, el Rogallo se comporta de forma parecida a un PDA, y no puede dirigirse ni planea.

mosqueton-quickoutPara liberar el parapente, es necesario instalar en la silla unos mosquetones especiales llamados “Quick Out”, que permiten soltar el parapente del arnés, una vez que el paracas ya esté abierto y funcionando.

Además del “quickout”, es necesario instalar un sistema que libere el acelerador del parapente, para evitar que se quede enganchado en él. Normalmente consiste en un pequeño mosquetón que se abre al tirar de un cordino, que se une a la silla, o un sistema de pasador con conector tipo brumel.

suelta-rapida-acelerador-parapenteAmbos sistemas se comercializan y son fáciles de encontrar.

Antes de continuar con la comparativa, vamos a hablar sobre lo que se llama “configuración en espejo”: se da cuando, tras la apertura del paracas, el parapente se reinfla y vuelve a volar. Si esto sucede, y es normal que pase, tendremos el parapente tirando del piloto por los mosquetones en una dirección, y el paracaídas, conectado a los hombros, tirando en la dirección opuesta.

Para que le paracas funcione correctamente, debería estar en posición vertical, sobre nuestra cabeza, y no en un lateral. Si se da una “configuración en espejo”, el paracas no estará en la vertical, y el resultado es que la velocidad de caída aumentará considerablemente y podría ser demasiada alta como para aterrizar sin consecuencias para el piloto.

Para evitar esta “configuración de espejo”,  justo después de abrir el paracas, el piloto debería evitar que el parapente vuelva a volar, normalmente tirando de las bandas B, o de las C para romper el perfil del ala, o recogiendo todo el parapente tirando de todas las líneas mientras el ala no tenga presión, hasta dejarlo todo arrugado.

Sería posible también desenganchar el parapente de la silla tras la apertura del paracas, instalando unos mosquetones “quickout”, evitando así el efecto espejo y las interferencias del parapente con el paracas (posibilidad de enredo y efectos de penduleo), pero la verdad es que no conozco a nadie que lleve instalado unos “quickout” con un PDA. Desconozco el motivo… quizás porque nadie se lo ha planteado ¿?

Con un paracaídas Rogallo, la “configuración en espejo” no suele darse, por tener mayor superficie (son más grandes). El piloto que vuele con un Rogallo debería desprenderse del parapente, abriendo los mosquetones “quickout”, una vez que el paracaídas esté abierto y funcionando. Así, podría coger luego los dos frenos del paracas (parecidos a los del parapente) y pilotar su paracaídas, dirigiéndolo al mejor aterrizaje y contra el viento, para aterrizar con seguridad. Pero si no se desprendiera del parapente tampoco pasaría nada: bajaría en vertical como en un PDA, pero sin poder dirigirlo en dirección.

La “Tasa de caída” es la velocidad máxima de descenso  medida en metros por segundo a la que caemos con el paracas abierto y funcionando correctamente (sin penduleos ni interferencias del parapente). Se supone que es la tasa de caída que ha comprobado el fabricante, o el organismo homologador. En un PDA está entre los 4-6 m/s, mientras que el Rogallo es de unos 3,8-4,2 m/s.

Sobre el sistema Rogallo, se ha hablado de que si la apertura se hace cerca del relieve y el paracas se abre en dirección a la ladera, volaría viento en cola y el aterrizaje podría ser demasiado rápido o fuerte por este motivo. Aunque no deja de ser cierto, tendrías un 25% de posibilidades de que se abriera viento en cola (puede hacerlo en cualquiera de las 4 direcciones posibles: con viento de la izquierda, con viento de la derecha, contra el viento y viento en cola) y con un PDA tienes asegurado el 100% de que la deriva te llevará contra la ladera. Con el Rogallo se puede bajar a aterrizar al valle, si la ladera tiene suficiente pendiente. Incluso nos han contado historias de pilotos aprovechando la ascendencia dinámica y aterrizando en el despegue con un Rogallo (¡¡¿?).

En cualquier caso, algunos de los nuevos modelos de Rogallo se despliegan en la posición frenados, es decir, que no tienen velocidad horizontal al abrirlos, por lo que este problema desaparece. Una vez liberado el parapente, el piloto toma los mandos del paracaídas y suelta los frenos, y el paracas empieza a planear.

El Peso del paracaídas es otra de las características que debemos comparar: los PDA han buscado al relación entre tasa de caída y estabilidad en el descenso con un peso y tamaño que no fueran excesivos para instalarlos en nuestras sillas de vuelo. Los primeros Rogallos eran bastante voluminosos y pesados, pero los modelos más modernos han conseguido prácticamente el mismo peso del paracas, empleando materiales más ligeros en su fabricación. Un paracaídas PDA estándar puede pesar entre 2 y 2,5 kgr, y un Rogallo alrededor de los 2 kgr. No hay diferencias.

Además del peso, otra cosa que tenemos que ver es el volumen del paracas una vez plegado. El PDA es más pequeño que el Rogallo: unos 35 m2 para la talla grande de un PDA, frente a los aprox. 41 m2 de un rogallo. Por eso el Rogallo puede que, en algunos modelos de sillas, no entre en el contenedor, aunque en los modelos más modernos es raro que no entre (la mayoría ya traen contenedores amplios donde cabe el Rogallo, y lo que trae es una gomaespuma para rellenar el espacio que sobra al ponerle un PDA ligero).

¿Y el sistema de plegado?, bueno, ambos modelos de paracaídas se pliegan de forma diferente, claro. Cada uno tiene su técnica. Personalmente encuentro que el PDA es más fácil de plegar, pero tampoco es una ciencia oculta el plegar un Rogallo.

El resto de la instalación del paracas en la silla es muy similar, con la particularidad de que el PDA va unido a los hombros por una cinta en forma de V invertida y en el Rogallo hay que colocar cada cinta de unión en su lado correcto, hombros derecho e izquierdo, para lo que trae perfectamente identificada qué cinta es la derecha y cual es la izquierda.

En cuanto a la extracción y lanzamiento del paracaídas, ambos sistemas son iguales: se coge el asa, se extrae el paquete del contenedor y se lanza hacia atrás y abajo.

Para finalizar, compararemos los precios de ambos sistemas: un paracaídas PDA puede costar aproximadamente 400€, mientras que un Rogallo ronda los 750€ (hay que añadirle unos 120€ de los quickout y unos 20€ del sistema de suelta del acelerador).

Entonces… ¿cuál elegir?

Partiendo de la base de que ambos sistemas son totalmente válidos y homologados para la función a la que están destinados, parece claro que el sistema Rogallo tiene más ventajas frente al PDA.

La segunda pregunta que os puede venir a la cabeza es: entonces, ¿por qué la mayoría de los pilotos llevan un PDA?

Personalmente creo que esto es así ahora, pero que está cambiando rápidamente: el sistema Rogallo no lleva tanto tiempo usándose en parapente y ahora está teniendo una rápida expansión entre los pilotos, sobre todo entre aquellos que tienen mayor probabilidades de tener que hacer uso del paracaídas, como pilotos de competición y pilotos de acrobacia (esta modalidad se está haciendo muy popular).

Por otro lado, creo que el precio es también parte del motivo, sobre todo para los pilotos que compran su primer equipo y a los que ese incremento de precio del Rogallo se les hace mucho, y quizás se conforman con el sistema PDA, más económico, y que les da suficiente seguridad para el tipo de vuelo que van a hacer durante sus, digamos, dos primeros años de experiencia, en los que no es probable tener que lanzar un paracaídas, por el tipo de parapente que llevan (fáciles y seguros) y por las condiciones en las que suelen volar, normalmente tranquilas y con poco riesgo de sufrir plegadas serias.

Pero los pilotos más veteranos, aquellos que compiten y, sobre todo, los que se apuntan al vuelo acro, parece que lo tienen claro, y eligen el sistema Rogallo.

En cualquier caso, la elección es totalmente personal y dependerá de dónde, cómo y con qué vueles.

Aquí os pongo un video en el que se ve la diferencia entre ambos tipos. Hay algunos otros en youtube

 

 

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