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Leer en el cielo

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La foto de la cabecera la tomé desde el aterrizaje de Montellano un día del pasado mes de febrero mientras dábamos cursos de parapente: preciosas calles de cúmulos a la derecha, en la zona de Algodonales, Ronda, Olvera… que se extendían en dirección noreste hacia Antequera y más allá. Sin embargo, a la izquierda, sobre el valle del Guadalquivir, en dirección a Sevilla, el cielo era azul. Ni una nube.

Una clara línea dividía el cielo en dos, con aspecto muy diferente, y nosotros estábamos justo en medio.

Por la radio, oíamos que había pilotos volando desde el despegue de poniente en Algodonales, mientra nosotros teníamos un Norte-Noreste flojo, ideal para los alumnos de la Escuela, que hacían sus primeros vuelos del curso de  parapente, pero no tan bueno para pilotos con experiencia buscando vuelos de distancia.

Vimos que algunos llegaban volando desde Algodonales hasta donde estábamos nosotros.

Debían ser buenos pilotos, porque al llegar a la frontera del cielo con nubes con el cielo azul no dudaron y cambiaron su rumbo en dirección Coripe, e incluso de vuelta a Algodonales.

Debieron pensar “bajo ese cielo tan azul no voy a encontrar buenas ascendencias”, y optaron por seguir su vuelo bajo las nubes saltando de cúmulo en cúmulo. Y lo hicieron bien.

Saber leer el cielo, interpretar las señales que nos dan las nubes, es fundamental para poder hacer buenos vuelos de distancia en parapente.

Un cielo azul, no significa que no haya térmicas, sino que un día como ese, las térmicas realmente buenas estaban en la zona de nubes. Los cúmulos, esas nubes algodonosas, se forman en la parte alta de las térmicas cuando el aire se enfría y condensa la humedad. Así que un día con cúmulos nos resulta más fácil encontrar las ascendencias que en un día azul, simplemente porque “podemos ver dónde están”.

Pero no es tan fácil: no basta con ponerse a volar bajo una nube para garantizarse el ascenso. La nube tiene la ascendencia localizada y hay que encontrarla. Normalmente buscaremos en la zona central, mejor más a barlovento de la nube, donde su base sea más plana y oscura.

Por otro lado, los cúmulos no estarán activos todo el tiempo, quiero decir, con una ascendencia bajo ellos: los cúmulos nacen, se desarrollan y mueren (nada de reproducirse… vaya mierda de vida que tienen eh?). Si ponemos una cámara mirando al cielo un día con cúmulos y luego visualizamos la peli a cámara rápida veremos como ocurre esto: primero aparecen volutas de nube, que van creciendo y formando el cúmulo, que crece más, hasta que luego empieza a deshilacharse, aparecen agujeros, se evapora y desaparece. El ciclo se repite a intervalos, mientras el foco térmico esté funcionando.

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reconocer-cumulos-parapenteTenemos entonces que elegir bien a qué cúmulos ir para encontrar nuestra próxima ascendencia: un cúmulo que esté empezando a nacer sería lo ideal. También irá bien un cúmulo en desarrollo. Se distinguen porque es una nube consistente, blanca brillante, con los bordes bien marcados, con forma de coliflor. Tendrá una base plana y algo más oscura. Esos son buenos.

Si por el contrario el cúmulo está deshilachado, con agujeros, los bordes de la nube poco definidos… no vale. Bajo él sólo encontraremos más descendencias.

En la foto, los cúmulos 1, 3 y 4 son cojonudos… el número 2, no vale para nada mas que para bajar más deprisa volando bajo él.

cumulos-parapenteHay una regla fácil: si puedes enmarcar el cúmulo en una forma triangular, con el vértice hacia arriba, eso significa “activo”. Si por el contrario el triángulo apunta hacia abajo, significa eso… “inactivo”.

Leer el cielo es un arte, que puede aprenderse.

De este tipo de cosas, hablaremos en el cursillo de XC Vuelo de Distancia que estamos desarrollando para esta primavera. Espero que llo hayáis encontrado interesante.