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Por fin, llega el buen tiempo

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Este no ha sido un invierno tan malo como el del año pasado. Ha llovido, claro, pero no ha diluviado… en cualquier caso en las últimas semanas parecía que siempre se jodían los fines de semana, por lluvia o ventarrón. Pero aunque las previsiones del fin de semana pasado no eran para tirar cohetes parecía que por fin íbamos a volar.

En la Escuela teníamos hasta tres grupos diferentes retrasados: uno de curso de fin de semana, otro a mitad de iniciación, otro empezando progresión… buf! y todos esperando ansiosos volar tras el parón.

Para el sábado la previsión de viento era de SW, fuertecillo. Descartamos la sierra y nos fuimos a la playa de Matalascañas. Allí el viento no cuadraba exáctamente con lo previsto: estaba fuerte y de dirección sur. Yo me desesperaba: no podía creer que este grupo se iba a ir a casa de nuevo sin probar lo que era volar! Los chicos sólo habían hecho campa, y estaban desanimándose. Esperamos más de una hora, y finalmente decidí que nos íbamos a casa. Cuando ya estaba metiendo la llave del coche en el contacto vimos como un par de pilotos despegaban y parecían mantenerse. Así que volvimos al despegue: el viento rolaba y se enfrentaba más… también bajaba de fuerza!

parapente-huelvaFinalmente se quedaron unas condiciones muy buenas para volar: los chicos de iniciación hicieron un vuelo en biplaza en el que aprendieron lo mismo que si hubieran hecho cinco o seis planeos…, algunos hasta hicieron un par de vuelos. Sin duda enseñar a volar en tandem es lo ideal: la rapidez con la que se aprende y, sobre todo, la seguridad, lo hacen una herramienta que yo diría indispensable en la escuela. Vamos, si no es por el tandem ese día lo hubiéramos perdido…. Pudimos dar hasta ocho biplazas, aterrizando siempre en el mismo despegue!

Pablo y María hicieron un precioso vuelo y pudieron comprobar por sí mismos que lo que contábamos sobre el vuelo en la playa era cierto, y Josin se desquitó de una buena temporada sin volar.

El Domingo también daban vientos fuertecillos pero, una vez más, El Bosque ejerció su influencia mágica y la sierra se dejó volar bastante bien durante todo el día. Nuevamente, los “pollos” que estaban más verdes volaron en los biplazas con los monitores y los alumnos del curso de progresión pudieron volar en los monoplazas. Acabamos el día con una sesión de campa en el aterrizaje, que esta verde de hierba y, eso, es difícil de encontrar por estas latitudes!

Os deseamos unos muy buenos vuelos en esta temporada de primavera.