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Hombres-Pájaro

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Tercer día lloviendo. El grupo de pilotos de parapente ingleses que nos visita esta semana en Algodonales empieza a estar aburrido. Y menos mal que los tres primeros días se hartaron de volar en la sierra de Líjar… que si no…

Como algo tenemos que hacer para entretenerles, decidimos llevarles a visitar la Cueva de la Pileta, en la cercana localidad de Benaoján, que tiene una estupenda colección de pinturas rupestres. Hay mucha información en internet sobre la cueva, por si alguien quiere ampliar, y recomiendo su visita, sobre todo como plan B para los días de no vuelo.

Llegamos al lugar, en medio de la sierra de Líbar, un lugar ya de por sí espectacular. Unos buitres aprovechaban el ventarrón para ganar altura en el mismo picacho donde se encuentra la entrada, y yo me preguntaba, mientras subíamos por una escalera hecha en piedra natural totalmente integrada en el paisaje y que serpentea desde el parking hasta la entrada de la cueva, por qué cojones elegirían los cromañones este lugar tan inaccesible para venir a hacer sus pinturas… ¿es que no había nada abajo en el valle?… la especie humana es así. Y parece que ya lo era desde el principio de sus tiempos.

Las visitas se hacen en grupos pequeños, acompañados por un guía, y portando dos o tres faroles de carburo, lo que le da un toque muy pintoresco. No hay luces eléctricas en el interior, y no está permitido hacer fotos, para ayudar a la conservación de las pinturas.

Comenzamos la visita: el guía nos va explicando que la cueva estuvo habitada desde hace 20.000 años, de cómo la cueva la descubrió en 1905 un campesino que buscaba mierda de murciélago, que por lo visto es un abono estupendo, y de cómo luego los jesuitas comenzaron a estudiar las pinturas rupestres que se encuentran en el interior.

Nos enseñó representaciones de cabras, toros, caballos,… cazadores con su arco y su flecha… pinturas que los hombres de la prehistoria hacían para propiciar la caza… un dibujo enorme de un pez… incluso lo que parece ser la silueta de una foca, cosa extraña, porque el mar está a más de 50 km…

Y de repente, entre rayas negras pintadas sin aparente orden, de lo que nos dijeron pueden ser una especie de calendarios, apareció él: el hombre alado. Un dibujo que representa a un tio con alas!!!

El guía dijo que en EEUU, en Yellowstone, hay otro muy parecido, datado en la misma época y que puede ser la representación del chamán, del brujo de la tribu,… pero a mi me gusta pensar que no, que no es un brujo ni un curandero, sino que ya los primeros hombres que vivieron en estas montañas, que veían volar a los buitres sobre ellas, soñaban con ser hombres-pájaro, con tener alas, y con poder volar sobre ellas.